Elige ser pacífico, no inofensivo.

Todos conocemos personas que no tienen ningún interés en fortalecer su cuerpo o aprender a defenderse. Estas personas simplemente caminan por la vida con la esperanza de no ser atacadas  y esperando nunca ser víctimas de un crimen. Seguramente esperan misericordia en un mundo en el que se otorga muy poca misericordia, especialmente cuando te conviertes en el objetivo de un depredador abusivo.

Además, habrás oído que estas personas se describen como tipos pacíficos y amorosos que no harían daño a una mosca.

La verdad es que estos tipos no son pacíficos, simplemente son inofensivos. Si no tienes la ८คƿค८ɿძคძ de lastimar a alguien, no debes darte palmaditas en la espalda por no lastimarlo. No podrías hacerles daño aunque tu vida dependiera de ello. Hay una gran diferencia entre ser pacífico y ser inofensivo.


El hombre pacífico es el hombre que tiene la capacidad de destruir a alguien, pero toma una decisión consciente de no lastimarlo.

Un guerrero pacífico se niega a pelear o a usar sus habilidades marciales, a menos que no tenga otra opción.

Hará todo lo que esté a su alcance para alejarse de una pelea, pero lo hace sabiendo que tiene tanto la capacidad como la voluntad de destruir al otro tipo, si ello fuese necesario.

El ցմҽɾɾҽɾօ hace la elección de ser pacífico, porque tiene una opción; el hombre que no es capaz de violencia es pacífico porque no tiene ninguna otra opción.

Ves la diferencia?

Uno es pacífico porque tiene que serlo;

el otro es pacífico porque elige serlo.

Ahí está la gran diferencia.

Elige ser pacífico, no inofensivo.

Vive tu vida con carácter, honor, integridad y coraje. Ten el coraje de alejarte de las confrontaciones físicas, sabiendo que fácilmente podrías destruir la voluntad y resistencia de la otra persona.

Luego, márchate con la frente en alto y tu honor y autoestima intactos. Para eso se requiere coraje, habilidad y verdadero carácter.

Javier Castro